Ideología, Política e Inteligencia basada en evidencias (dedicado a mi maestro Michael Arbib)
Cuando la gente discute de política, generalmente, busca datos que apoyen sus opiniones, en lugar de intentar encontrar datos que les ayuden a cambiar de opinión.
Un conservador, ve pruebas de que el dinero se está derrochando en ayudas sociales, mientras que un progresista, ve pruebas de que es necesario dedicar mucha más atención a la ayuda social. Además, no es cierto que cuando la gente ve las cosas como son en realidad (realidad verdadera), ni se comporta necesariamente de una forma racional ideal. Así pues, en toda planificación política a largo plazo, tenemos que tener en cuenta el hecho de que la gente reúne datos para satisfacer ciertas necesidades ideológicas haciendo que se adapten a algún esquema mental (su forma de ver las cosas), ya existente en lugar de cambiar ese esquema, para que se adapte a los hechos, aunque sus objetivos políticos no cambien su forma de aproximarse a ellos. La calidad de la información, es un factor que tiene exactamente la misma importancia que los filtros peculiares de las mentes receptoras de esa información. Hay que evitar un culto a la información en sí misma: más cantidad no es mejor, si para conseguir exactitud hay que pagar el precio de la relevancia. Una masa de información irrelevante, es el camuflaje perfecto para un mal ejercicio de poder.
Sin embrago, la ideología se puede rendir ante las evidencia si estas son suficientes, competentes y válidas. Podríamos ver un ejemplo de la antigua Unión Soviética.
Durante mucho tiempo, las teorías de la relatividad y la genética se consideraron ciencias burguesas y decadentes; pero los hechos y las evidencias contenidas se rebelaron. Después de 1945 se vio claramente que si Rusia quería tener una presencia internacional y una capacidad de disuasión global, necesitaba la bomba atómica y que para tener la bomba atómica tenía que aceptar la teoría de la relatividad restringida y general. Durante mucho tiempo el dictador Stalin elogió una forma extraña de teoría genética llamada el "lysenkismo", pero cuando las cosechas disminuyeron continuamente se vio claramente la necesidad de tener granos híbridos obtenidos usando la genética convencional. Así pues, aunque en la gente hay una gran capacidad para ignorar la evidencia y proyectar sobre ella juicios analíticos estructurados más allá del sesgo ideológico y de los esquemas de valores particulares, cuando dichas evidencias se presentan con fuerza suficiente pueden empezar a penetrar, obligando a la gente a enfrentarse a su realidad verdadera. Quizás este sea el papel más importante de la disciplina de Inteligencia en el marco de la actuación política preactiva basada en objetivos ideológicos de orden superior (Como dice mi viejo maestro, simplemente que la gente viva mejor, que todos tengamos oportunidades de acertar, equivocarnos, volver a empezar y que vivamos en armonía con nuestro entorno natural y nuestros semejantes conscientes de nuestra riqueza y nuestra finitud), pero orientando la praxis transformadora en función de la realidad constatada por las evidencias del entorno y la proyección del mejor marco de actuación y decisión posible.
Un conservador, ve pruebas de que el dinero se está derrochando en ayudas sociales, mientras que un progresista, ve pruebas de que es necesario dedicar mucha más atención a la ayuda social. Además, no es cierto que cuando la gente ve las cosas como son en realidad (realidad verdadera), ni se comporta necesariamente de una forma racional ideal. Así pues, en toda planificación política a largo plazo, tenemos que tener en cuenta el hecho de que la gente reúne datos para satisfacer ciertas necesidades ideológicas haciendo que se adapten a algún esquema mental (su forma de ver las cosas), ya existente en lugar de cambiar ese esquema, para que se adapte a los hechos, aunque sus objetivos políticos no cambien su forma de aproximarse a ellos. La calidad de la información, es un factor que tiene exactamente la misma importancia que los filtros peculiares de las mentes receptoras de esa información. Hay que evitar un culto a la información en sí misma: más cantidad no es mejor, si para conseguir exactitud hay que pagar el precio de la relevancia. Una masa de información irrelevante, es el camuflaje perfecto para un mal ejercicio de poder.
Sin embrago, la ideología se puede rendir ante las evidencia si estas son suficientes, competentes y válidas. Podríamos ver un ejemplo de la antigua Unión Soviética.
Durante mucho tiempo, las teorías de la relatividad y la genética se consideraron ciencias burguesas y decadentes; pero los hechos y las evidencias contenidas se rebelaron. Después de 1945 se vio claramente que si Rusia quería tener una presencia internacional y una capacidad de disuasión global, necesitaba la bomba atómica y que para tener la bomba atómica tenía que aceptar la teoría de la relatividad restringida y general. Durante mucho tiempo el dictador Stalin elogió una forma extraña de teoría genética llamada el "lysenkismo", pero cuando las cosechas disminuyeron continuamente se vio claramente la necesidad de tener granos híbridos obtenidos usando la genética convencional. Así pues, aunque en la gente hay una gran capacidad para ignorar la evidencia y proyectar sobre ella juicios analíticos estructurados más allá del sesgo ideológico y de los esquemas de valores particulares, cuando dichas evidencias se presentan con fuerza suficiente pueden empezar a penetrar, obligando a la gente a enfrentarse a su realidad verdadera. Quizás este sea el papel más importante de la disciplina de Inteligencia en el marco de la actuación política preactiva basada en objetivos ideológicos de orden superior (Como dice mi viejo maestro, simplemente que la gente viva mejor, que todos tengamos oportunidades de acertar, equivocarnos, volver a empezar y que vivamos en armonía con nuestro entorno natural y nuestros semejantes conscientes de nuestra riqueza y nuestra finitud), pero orientando la praxis transformadora en función de la realidad constatada por las evidencias del entorno y la proyección del mejor marco de actuación y decisión posible.
